sábado, 22 de marzo de 2025

El Velo del Engaño: Un Análisis de Amores Falsos y Verdades Ilusorias en la Literatura

En el laberinto de la condición humana, donde las pasiones se entrelazan con la razón y el deseo se llega a confundir con la ilusión, se yergue la figura del amor, a menudo envuelto en un velo de engaño que oscurece su verdadera naturaleza. 

Siempre he sido reticente a aceptar que ciertas parejas de la literatura clásica son consideradas parte de romances que han perdurado en la historia debido a su carácter extraordinario. Sin embargo, mi perspectiva me lleva a contemplar la situación desde un ángulo diferente.

La literatura, fiel espejo de la experiencia existencial, nos presenta con profusión ejemplos de amores que, a primera vista, parecen genuinos y profundos, pero que, al ser escrutados con detenimiento, revelan una intrincada trama de intereses ocultos, manipulaciones sutiles y pasiones efímeras.

 "Drácula" (Bram Stoker): En esta sombría narrativa, la figura de Mina Harker se erige como un paradigma de la inocencia engañada.  Su atracción hacia el Conde, lejos de ser un flechazo romántico, es el resultado de una hipnosis perversa, una manipulación que subyuga su voluntad y nubla su discernimiento.  El vampiro, maestro consumado del engaño, teje una red de encantamiento que envuelve a Mina en una ilusión de amor, ocultando su verdadera naturaleza depredadora.  Este falso amor, construido sobre la base de la sugestión y el control, nos revela la fragilidad de la razón ante la fuerza oscura de la seducción.


 
Romeo y Julieta (William Shakespeare): El Despecho Juvenil y la Tragedia Inmortal. La historia de Romeo y Julieta, inmortalizada por la pluma de Shakespeare, trasciende la simple historia de amor juvenil para convertirse en un alegato sobre la pasión ciega e impulsividad adolescente. Si bien la intensidad de sus sentimientos es innegable, la naturaleza de su amor se ve empañada por la precipitación y la falta de madurez.  La hipótesis de un amor previo de Romeo por Rosalina, un amor frustrado que alimenta su pasión por Julieta, introduce una capa adicional de complejidad.  ¿Es el amor por Julieta genuino, o simplemente un sustituto, un consuelo ante el desengaño amoroso?  La tragedia que se cierne sobre ellos, un destino sellado por el odio familiar, nos invita a reflexionar sobre la fragilidad de un amor construido sobre bases tan inestables.

 
 
Madame Bovary (Gustave Flaubert): Emma Bovary, atrapada en un matrimonio insípido, busca el amor romántico en los brazos de otros hombres.  Su búsqueda, sin embargo, no es más que una huida de la realidad, una ilusión que la conduce a la destrucción. Su amor, en esencia, es una proyección de sus fantasías, un espejismo que no puede satisfacer su anhelo de pasión auténtica.

El Gran Gatsby (F. Scott Fitzgerald): Gatsby persigue obsesivamente el amor perdido de Daisy, idealizándola hasta el punto de crear una imagen irreal de ella.  Su amor, basado en la nostalgia y la ilusión, es incapaz de reconocer la verdadera naturaleza de Daisy, una mujer superficial y egoísta.  La tragedia de Gatsby reside precisamente en la imposibilidad de aceptar la verdad sobre su amado, aferrándose a un espejismo de felicidad pasada.

Anna Karenina (León Tolstói): El ardiente romance entre Anna y Vronsky, aunque apasionado, se basa en una negación de las responsabilidades sociales y morales.  Su amor, clandestino y transgresor, no puede resistir la presión de la sociedad ni la complejidad de sus propias emociones.  La intensidad inicial se desvanece, dejando tras de sí un vacío existencial.
 
En conclusión, la literatura nos ofrece una rica colección de ejemplos de amores falsos, amores que, bajo el barniz de la pasión, ocultan una realidad más compleja y, a menudo, trágica.  El análisis de estas obras nos permite comprender la naturaleza del amor, sus múltiples facetas y la importancia de discernir entre la ilusión y la realidad, entre el velo del engaño y la verdad que se esconde tras él.  Estas historias nos recuerdan que el amor verdadero, si existe, requiere de autenticidad, compromiso y una profunda comprensión de la naturaleza humana, cualidades que no siempre se encuentran en las pasiones efímeras y los deseos superficiales.

Si me pregunta cuál es la pareja que más se ha amado y que representa un amor verdadero y puro, sin duda mi respuesta es María y José, de la Sagrada Familia. Independientemente de las creencias religiosas, es innegable que su amor sí ha trascendido y que su amor es único y verdadero. Algo así como el que no espera nada a cambio, y se fundamenta en la confianza y que no está condicionado por la atracción física.


 

viernes, 21 de marzo de 2025

Los Peldaños de la Creación Novelística

El arte de de escribir una novela, a menudo está envuelto en una especie de halo de misterio y dificultad, pues se revela como un proceso accesible, incluso sencillo, para aquellos que cultivan la disciplina y la organización.  No se trata de un don innato, sino de una destreza que puede ser perfeccionable mediante la práctica metódica y, sobre todo, el fervor inquebrantable por la investigación y la escritura misma. Para el escritor apasionado, la tarea no es un yugo, sino un deleite, que funciona como un viaje de exploración creativa.
 

 
1. La Gestación de la Idea:  Antes de que una persona deseé embarcarse en la titánica tarea de escribir una novela, es menester concebir una idea fértil, una semilla que contenga el potencial para germinar como una historia cautivadora.  No se trata de una idea plenamente desarrollada, sino de un germen, una chispa que encienda la imaginación.  La investigación preliminar, en esta fase, juega un papel crucial: la exploración de temas, personajes y escenarios.

En mi caso, hice cursos, indagaciones sobre temas diversos que he abordado en mis novelas. Intento no hablar sin saber.
 
2. El Armazón Narrativo:  Una vez gestada la idea, es preciso construir el armazón de la historia. Esto implica definir la trama, los personajes principales y secundarios, el escenario y el conflicto central.  Un esquema detallado, una suerte de mapa del territorio narrativo, guiará al escritor a través del proceso creativo.  La organización es fundamental aquí: un esquema bien estructurado evitará divagaciones innecesarias.

El esqueleto es lo que llamamos "escaleta". En ella se hace como un resumen de cada capítulo. De cada resumen, nos tenemos que basar en el desarrollo de la trama, pero es no quiere decir que nos apegaremos estrictamente, pues si eres buen escritor, tendrás que dejar que la historia fluya libremente. Tomando en cuanta también que los personajes suelen revelarse.

3. El Tejido de la Narración: Con el armazón establecido, el escritor puede dedicarse a la tarea de tejer la narración. Aquí la pluma se convierte en un instrumento mágico, capaz de dar vida a los personajes, de describir los escenarios con vívida precisión y de desarrollar la trama con ritmo y suspenso.  La investigación continua es esencial:  la búsqueda de información precisa para enriquecer la narrativa y dotarla de verosimilitud.
 
La personalidad de los personajes, la credibilidad de cada uno, se basa de la manera en que se redactan los diálogos y las palabrejas que les heredas a cada uno de ellos.

4. La Pulida Minuciosa: Una vez concluida la primera versión, el proceso de pulido es crucial. La revisión exhaustiva, la corrección de errores gramaticales y estilísticos, y la depuración de la narrativa son pasos imprescindibles para lograr una obra pulida y elegante. La paciencia y la atención al detalle son virtudes indispensables en esta etapa.
 


Consejos extras para el aspiracionante novelista:
 

-La Disciplina Inquebrantable:  Dedica un tiempo específico a la escritura cada día, aunque sea breve.  La constancia es la clave del éxito.
 
-El Orden Metódico: Organiza tu tiempo y tu espacio de trabajo. Un entorno ordenado facilita la concentración y la productividad.
 
-La Investigación Implacable: Investiga a fondo los temas que aborde tu novela.  La precisión y la verosimilitud son fundamentales para una obra creíble.
 
-La Lectura Voraz: Lee ampliamente, tanto dentro como fuera de tu género. La lectura nutre la creatividad y amplía el horizonte estilístico.
 
-La Autocrítica Imparcial: Aprende a ser tu propio crítico. Lee tu obra con ojos frescos y detecta los puntos débiles.
 
-La Paciencia Inagotable: Escribir una novela requiere tiempo y paciencia.  No te desanimes ante las dificultades.

 



En conclusión, la escritura de una novela, lejos de ser una tarea intimidante, es un proceso creativo enriquecedor y accesible para todo aquel que combine la disciplina, la organización y, sobre todo, el amor incondicional por la investigación y la escritura.  


¡Anímate a emprender este fascinante viaje!

Poema "Cielo caído" Autora: MARÍA JANET AVILÉS LÓPEZ (MJ FÉNIX)

Poema "Cielo caído"

 Autora: María Janet Avilés López (M. J. Fénix) 
 

 

Tu ángel voló y no volví a verte.

Ese hombre que eres hoy, tampoco puedo quererle.

Sin embargo, yo sabré ignorarte desde lejos,

ya que no podré volver a tu lado.

Aunque mil veces digas un «te amo», y aseveres que no te he olvidado.

 

Tu cariño nunca fue de mi agrado.

No puedo creer que hoy me odies «cariño».

Todo por negarme a intentar algo que jamás existió.

Yo te dije adiós. ¡Sí, adiós para siempre!

 

Esta cruel despedida ha sido lo peor en mi vida.

Te entregué una pila de pruebas que te hicieron llorar

Tanto, que no pude creer que eras tú quien de mi lado se iba.

Pues me llené de gran dicha y de dicha llegué a gritar.


Ayer la desdicha llenaba la casa.

 Hoy el hastío invadió mi pobre alma.

¿¡Qué pasó!? Si yo estaba de acuerdo con cada una de tus palabras,

O por lo menos eso es lo que pensabas.

 

Lloro porque mis labios sentenciaron el día del desamor,

ese que pregonas que yo te provocaba.

 

Yo no puedo olvidar cada momento vivido.

¿Cómo sonreías y me amabas y a la vez me odiabas?

Cada noche mal soñaba contigo,

aunque tu ausencia derramaras.

 

No puedo mirar atrás, mi corazón está herido.

Ahora entiendo que tu desamor, dejó mi cielo caído.

No puedo pensar que no pasará, pues conozco el olvido,

a través de un canto y hasta de un baído.

 

Sé que gané al perder tu amor.

Quizá no he vivido lo debido.

Por eso me quejo en tu clamor,

porque para ti ya soy fruto prohibido.

 

 Odias tu amarga y eterna soledad,

rellenas sus huecos con cuerpos llenos de fealdad.

 

Me gritas amargada durante la mañana,

pero miro hacia tu almohada y tú ahí no estás.

Ya solo queda la maña 

de sufrir con tu ausente personalidad mordaz.

 

Saberte en los brazos de esa mujercilla

me hace sonreírle a la vida.

Es otra la que carga tus heridas.

Es otra la que llora y se mancilla.

 

Cree que robó un caramelo dulce,

pero descubrirá tus dotes avinagrados.

Que no le asuste de la maldad que te cubre,

ni se mofe de los que consideras desdichados.

 

Las caricias que aún me ofreces, sentado bebiendo whisky, 

te pido que esperes.

Pese a que no te gusta la cerveza ni los ingleses,

porque crees que eres más guapo.


Espera a que la ruleta gire como mereces,
 primitivo hasta en decir sandeces.
 
Cada caricia que me tocaba a mí,

fíngeselas a ella, que no le aturden.

Ya rectificará cuando tu oscuridad le susurre,
 Pero para mí, solo eres un pretérito baladí.

 

En el amor eres un novicio.

Falso Don Juan, fracasaste ante el Rey David.

Cada vez que cantes en los cumpleaños,

no solo te acordarás de su nombre, sino también de mí.

 

Te crees gran hechicero, y no eres ni cirquero.


Querías convertirme en la reina del yaraví,

pero si estás atento a lo que escribo,

sabrás que ya tiene nombre: le dicen Lenerí.

 

Les narras que me dabas besos de hielo.

¡Cuéntales cómo te hincaste por mi regreso!

Te abandoné y finges ser de nuevo tierno,

pues mis fogatas te aclimataban como dulce terciopelo.


Tú, a mi ímpetu lo matabas,

ya no finjas ofrecerme nada sempiterno.

Ni lo añoro ni lo espero.

 

No sabía si deseabas que enfermara,

 ¿O solo me odiabas?

Según tu mediocre juego, eran ambas.

 

La confusión la tenías tú,

vorágine de decisiones momentáneas.

Segundos que insistían en que me dejaras,

tontos minutos que proyectaban otros besos ajenos,

mientras me extrañabas.

 

Está tu cielo roto entre delirios.

Vi fragmentos de tu cielo caído.

Mis palabras de adiós te han herido,

volviéndote de ellas un cautivo.

 

Tu espíritu en otra pensaba,

justo en esa chica que de un tubo se colgaba,

como si fuese su cuna una rama.

Mientras que yo recogía elogios por ser toda una dama,

tus celos se deslumbran con mi serenidad y fineza,

más que con esa serpiente, con su típica gracia y destreza.

 

Carne de cañón he sido para cada uno de tus conocidos.

Les dices que no soy cielo, sino un ángel caído.

Si supieran los secretos que por tu boca he sabido.

De seguro tropezarían con tu lengua, es pos de cuchillo,

pues desconocen de dónde surje su vacío.

 

Les dices que pregono mentiras,

que te amo y te pido que conmigo sigas.

Pero antes de echarte de mi vida,

para mí ya no existías.

 

Diluido entre las sombras,

eres un solitario que se acongoja.

Por eso corres por una otoñal hoja,

para que no se den cuenta de que las conviertes en sobras.

 

Dios ha traído a mis brazos un nuevo amor.

Ese cielo caído se ha levantado.

Entre pilares de azúcar y guirnaldas ha ornamentado,

las entradas que brillan por sus bordes diamantados.

 

Tus rosas se destinan a ser pisadas,

por mis caricias que por ti son anheladas.

¡Que te vaya bonito! Espero que encuentres un campo florido,

como en el que encontré el olvido.

 

Me dejo abrazar por un verdadero rey,

que es un bufón que se cree monarca,

como en tu caso poderoso patriarca.

Pues finges ser un ejemplo familiar,

y no eres más que polvo entre el polvo,

¿O gusano amorfo de un caduco maguey?

 

Maleza venenífera me obsequiabas,

mientras alardeabas, que tú, por mí, veneno bebías.

¡Vamos, falso lirio blanco repleto de espinas!

Nunca me embaucaste con tus supercherías.

 

Me despido, notita perdida de una fracasada sinfonía,

que si no erra se vuelve silencio,

¡igual que ese que le tienes tanto aprecio!

¡Oh, inútil texto indentado, mal llamado sangría!

De alma con ausente aura cristalina,

mereces un cielo fragmentado como el que me ofrecías.

 

No puedes olvidar cada momento vivido,

les cuentas que te me amaba, y que soñaba contigo.

No obstante, ojalá ese guion, por ti mal escrito,

intento de literato, también lo compartas conmigo.

Pues nunca me entero de mis diálogos, perdedor amigo.

 

Abandono los trazos del cielo caído

que diseñaste para mí hace un siglo.

¡Gracias a Dios, hoy su definitivo fin se inaugura!

No es que sea absurda, es que nunca te mentí.

Eres un arlequín de un reino que soñabas,

al que, sin desearlo, yo pertenecí.

 

Pero mi nuevo amor con cada caricia me llenó de dicha.

Su veracidad te lleva gran ventaja.

¡Oh, inútil sombra de mortaja!

 

 Tu fisura del amor verdadero fue engañado,

por un par de piernas que solo buscaban dinero.

Como parásito, ella también te bautizó.

¡No fue tonta, ya se retiró!

 

Que te vaya bonito, eres lo mejor que viví,

según las crónicas que inventas sobre mí.

¡Lo siento, príncipe índigo!

¡Adiós para siempre, autoproclamado enemigo!

El cielo que me tiraste trajo un emperador,

que te dejó en el olvido, estulto mendigo.

 

¿Te dejo mi esperanza y cinco centavos,

como esos que si ganaba, sin piedad, me arrebatabas?

Espero que te alcance y compres tu calma,

y si no, por lo menos una nívea alma.

 

Deambulo en bellos campos elíseos.

Tú, errante quedarás entre tu mente y sus precipicios.

¡Adiós, hoja arrastrada, por aquellos que cariño te han fingido!

Arrivederci, «ex amor», aunque sabes que no has sido ni mi amigo.

 

 


El velo invisible: una monja en el corazón

Desde mi aurora, la vida me ofreció un precario comienzo.  A punto estuve de sucumbir a la fragilidad de la existencia, pero mis padres deci...