viernes, 25 de abril de 2025

El velo invisible: una monja en el corazón

Desde mi aurora, la vida me ofreció un precario comienzo.  A punto estuve de sucumbir a la fragilidad de la existencia, pero mis padres decidieron consagrarme a la Virgen del Carmen, lo cual me brindó un resguardo celestial. De hecho, llevo años queriendo cumplir la promesa que hizo mi mamá de vestirme año y medio con el hábito de la virgen del Carmen, pero ella no cumplió porque cuando tuvo el hábito yo era una pequeñita y algunas personas (desconozco si conocidos o familia) la convenció que ese color no era para vestir a una niña pequeña. Y yo, pues no he podido por una u otra razón, y desde mediados de 2023, he querido cumplir, espero tener oportunidad de hacerlo.


En el segundo grado de primaria, el Colegio Díaz Escudero, en mi querido pueblo Buenavista de Cuéllar, se convirtió en el crisol donde mi alma encontró la fragancia de la vida religiosa.  Una dulce inquietud, una cosquillita casi imperceptible que me susurraba la posibilidad de abrazar la vida monacal. De hecho, en esa época elegí unos zapatitos que, según mi mamá, imitaban el recato de las religiosas.
 
A los quince años, la pluma se convirtió en mi instrumento de devoción.  Las vidas de San Judas Tadeo y Juana de Arco, entre otros santos, fueron objeto de mi ferviente investigación, plasmada con diligencia en el tintineo de la máquina de escribir.  No faltaron las voces disonantes, las que, con cierta ligereza, me tildaban de «santurrona».  Pero a los dieciséis, la Catedral de Cuernavaca se erigió como mi santuario personal. De hecho, los amigos que logré hacer en Cuernavaca, los citaba para las tareas en la catedral. Cuando no tenía que ver a nadie, aun así asistía ahí, pues entre el recogimiento de la misa y la serenidad del patio, y mi paz en la cual escuchaba con más claridad mis pensamientos, encontraba el tiempo y la inspiración para hacer dibujos, poemas, etc. Cuando no hacía eso, grababa el interior de las iglesias y/o capillas y tomaba fotografías.
Año: 2015
Año: 2015 Iglesia San Antonio de Padua
 
Pero todo eso, no fue solo en la adolescencia, puesto que desde la infancia, el rito de la salida escolar se completaba con una visita a los santos de la iglesia de San Antonio, momentos de oración que alimentaban mi paz interior.  Por eso estoy segura de que la vocación monacal era un farol que iluminaba mi sendero. Sin embargo, mi mamita linda, con su perspicacia, observó en mi aversión a los fuegos artificiales un impedimento para la vida conventual. Además de que (hasta la fecha) me comentó que no me concebía como monja. Hoy, comprendo que mi Asperger, era parte de mi peculiar sensibilidad, a sonidos y otro cúmulo de cosas. Pese a ello, sé que habría enfrentado cualquier obstáculo con fervor, con tal de tomar los hábitos.

Amé, amo, y amaré la soledad, la paz, la naturaleza y la contemplación, y siempre que veía un convento o una iglesia, mi corazón saltaba de alegría. Nunca he tenido problema con la quietud, pues es donde mi espíritu encuentra su plenitud. Sé que muchas personas temen a la palabra celda, pero saberme en el abrazo de la paz y la convivencia íntima con Dios, no me da temor. Si la celda significara estar presa ene l amor de Dios, qué importaría si él me ama y yo a él.
Si les hago este post, es porque pretendo cambiar mi forma de vestir y de ser, ya que siento que de ser una mujer que se dedicaba a las cosas de Dios, pese a tener tropezones en la vida siendo una niña (como mentirle a mis papás para no ser castigada, etc. ). Sé que mucho no creerán en mi cambio o se mofarán, pero si antes no me importaba la opinión de los demás cuando me vestí de negro y cambié mi aspecto a más radical, menos ahora ya que solo deseo agradar a Dios.


Retomando mi relato, les puedo anexar que, a lo largo de mi existencia, un coro de voces disonantes resonó a mi alrededor, asegurando la ausencia de vocación religiosa en mi ser y con tanto en mi mente, hice caso omiso al llamado de Dios. No puedo decir que no me arrepiento, puesto que, ahora, entiendo ese vacío que siempre he sentido. Sé que en el ámbito más profundo de mi alma, una llama interior ardía con constancia, un anhelo silencioso que pugnaba por manifestarse, la cual ignoré para dejar de ser rara y dar gusto. Sé que mi mamita linda no se expresaba con malicia. No obstante, sus comentarios lograron sofocar, momentáneamente, la fuerza de mi aspiración. Así, la posibilidad de abrazar la vida monacal fue relegada a un segundo plano, eclipsada por la mundanidad.
 

Llevo año y medio cambiando gradualmente, empero, ayer, al contemplar las imágenes del rito de toma de hábitos de una monja Agustina, una catarata de lágrimas irrumpió, revelando un vacío desgarrador en mi corazón. La amarga verdad se impuso: había fallado a Dios, había cedido ante las tentaciones terrenales, dejando que la efímera fascinación por lo mundano – incluso la expresión de una rebeldía juvenil como la afición al metal y rock – me desviara del camino trazado por mi fe. He intentado, hipócritamente, mantener una apariencia de neutralidad, pero la verdad, como un río subterráneo, ha seguido su curso mi amor a Dios.
 
 
Mi búsqueda incesante de plenitud, reflejada en una multiplicidad de estudios inconclusos y otro cúmulo que si terminé, ha sido un intento vano de llenar ese vacío existencial. Ayer, comprendí la raíz de mi insatisfacción: la negación de mi vocación monacal. Ahora, debo aceptar que mi servicio a Dios se manifestará de una forma diferente, en el ámbito laico. Por eso, he escrito para llevar almas a Dios y muchos creen que son enfocadas al satanismo, pero no, y me da igual si  mis novelas se hacen famosas o no, pues es mi forma de servir a Dios a través de historias que la gente lea y por su propia decisión  vayan a él o no, pues no creo que forzar la fe sea algo bueno.
 
No voy a mentir, el dolor y el vacío persisten, pero no puedo desear que la realidad fuera otra; hacerlo significaría traicionar el amor incondicional que siento por mis hijos y mi familia. Lamento profundamente no haber tenido la fortaleza para luchar por mi vocación en el momento oportuno. Sin embargo, la lucha continúa, ahora desde una perspectiva distinta.
 
A quienes, con una terquedad inamovible, niegan la autenticidad de mi anhelo, les digo: que presenten pruebas de su presencia en cada instante de mi vida, pues ni mis propios padres pueden dar fe de la totalidad de mi recorrido espiritual. Las innumerables fotografías y videos que atesoro, junto con el testimonio de mi conciencia, son la evidencia irrefutable de mi devoción. Solo Dios y yo conocemos la verdad. 


Es decir, no busco la aprobación de los espíritus vacíos ni la aceptación de quienes desprecian la fe y la vida religiosa. Mi único objetivo es la reconciliación con Dios y si me dicen fanática religiosa, es simple, obvio que soy fan de mi religión, sería muy obtusa me dijera ser parte de una religión que repelo. Todos son  fanáticos con algo que aman; la diferencia es que no pretendo llevar a nadie que no lo deseé a mi religión. Además de que amo a Dios y también soy mega fan de él. Ni modo, quienes odian la religión tienen la misma libertad de credo que yo, y haré uso de él. No necesitan compartir mi fe para ser respetuosos, pues eso se lo enseñan sus padres. 

Los valores no están peleados con la razón y el respeto. Mi búsqueda incesante de plenitud, reflejada en una multiplicidad de estudios inconclusos y otro cúmulo que si terminé, ha sido un intento vano de llenar ese vacío existencial. 


Deseo agregar que fue ayer que comprendí la raíz de mi insatisfacción: la negación de mi vocación monacal. Ahora, debo aceptar que mi servicio a Dios se manifestará de una forma diferente, en el ámbito laico. Por eso, he escrito novelas y canciones, porque es una manera de llevar almas a Dios. Sé que muchos flojos que por no leer o juzgar todo por la portada, creen que son enfocadas al satanismo... pero no es así. Por eso me da igual si mis novelas se hacen famosas o no, pues es mi forma de servir a Dios a través de historias que la gente lea y que, por su propia decisión, vayan a él o no; pues no creo que forzar la fe sea algo bueno.

 
Es evidente que mi forma de vestir en años anteriores, seguirá vigente porque mis seguidores, e incluso mi trabajo lo mostrarán. Pero eso lejos de avergonzarme, me llena de orgullo, pues es la muestra fehaciente de que se puede cambiar si se desea.

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No busco la aprobación de los espíritus vacíos ni la aceptación de quienes desprecian la fe y la vida religiosa, pues mi único objetivo es la reconciliación con Dios. Si me dicen fanática religiosa, es simple: obvio que soy fan de mi religión. Sería muy obtusa si siguiera una religión que no me gusta, ¿no creen? Además de que amo a Dios y también soy mega fan de él. 

No me importa, la opinión de ateos o protestantes, pues tienen la misma libertad de credo que yo, y haré uso de esa libertad. Sé que muchos de los que me leen son muy inteligentes y reconocen que para ser mis seguidores, no necesitan compartir mi fe para ser respetuosos, pues eso se lo debieron enseñar sus padres. 

sábado, 22 de marzo de 2025

El Velo del Engaño: Un Análisis de Amores Falsos y Verdades Ilusorias en la Literatura

En el laberinto de la condición humana, donde las pasiones se entrelazan con la razón y el deseo se llega a confundir con la ilusión, se yergue la figura del amor, a menudo envuelto en un velo de engaño que oscurece su verdadera naturaleza. 

Siempre he sido reticente a aceptar que ciertas parejas de la literatura clásica son consideradas parte de romances que han perdurado en la historia debido a su carácter extraordinario. Sin embargo, mi perspectiva me lleva a contemplar la situación desde un ángulo diferente.

La literatura, fiel espejo de la experiencia existencial, nos presenta con profusión ejemplos de amores que, a primera vista, parecen genuinos y profundos, pero que, al ser escrutados con detenimiento, revelan una intrincada trama de intereses ocultos, manipulaciones sutiles y pasiones efímeras.

 "Drácula" (Bram Stoker): En esta sombría narrativa, la figura de Mina Harker se erige como un paradigma de la inocencia engañada.  Su atracción hacia el Conde, lejos de ser un flechazo romántico, es el resultado de una hipnosis perversa, una manipulación que subyuga su voluntad y nubla su discernimiento.  El vampiro, maestro consumado del engaño, teje una red de encantamiento que envuelve a Mina en una ilusión de amor, ocultando su verdadera naturaleza depredadora.  Este falso amor, construido sobre la base de la sugestión y el control, nos revela la fragilidad de la razón ante la fuerza oscura de la seducción.


 
Romeo y Julieta (William Shakespeare): El Despecho Juvenil y la Tragedia Inmortal. La historia de Romeo y Julieta, inmortalizada por la pluma de Shakespeare, trasciende la simple historia de amor juvenil para convertirse en un alegato sobre la pasión ciega e impulsividad adolescente. Si bien la intensidad de sus sentimientos es innegable, la naturaleza de su amor se ve empañada por la precipitación y la falta de madurez.  La hipótesis de un amor previo de Romeo por Rosalina, un amor frustrado que alimenta su pasión por Julieta, introduce una capa adicional de complejidad.  ¿Es el amor por Julieta genuino, o simplemente un sustituto, un consuelo ante el desengaño amoroso?  La tragedia que se cierne sobre ellos, un destino sellado por el odio familiar, nos invita a reflexionar sobre la fragilidad de un amor construido sobre bases tan inestables.

 
 
Madame Bovary (Gustave Flaubert): Emma Bovary, atrapada en un matrimonio insípido, busca el amor romántico en los brazos de otros hombres.  Su búsqueda, sin embargo, no es más que una huida de la realidad, una ilusión que la conduce a la destrucción. Su amor, en esencia, es una proyección de sus fantasías, un espejismo que no puede satisfacer su anhelo de pasión auténtica.

El Gran Gatsby (F. Scott Fitzgerald): Gatsby persigue obsesivamente el amor perdido de Daisy, idealizándola hasta el punto de crear una imagen irreal de ella.  Su amor, basado en la nostalgia y la ilusión, es incapaz de reconocer la verdadera naturaleza de Daisy, una mujer superficial y egoísta.  La tragedia de Gatsby reside precisamente en la imposibilidad de aceptar la verdad sobre su amado, aferrándose a un espejismo de felicidad pasada.

Anna Karenina (León Tolstói): El ardiente romance entre Anna y Vronsky, aunque apasionado, se basa en una negación de las responsabilidades sociales y morales.  Su amor, clandestino y transgresor, no puede resistir la presión de la sociedad ni la complejidad de sus propias emociones.  La intensidad inicial se desvanece, dejando tras de sí un vacío existencial.
 
En conclusión, la literatura nos ofrece una rica colección de ejemplos de amores falsos, amores que, bajo el barniz de la pasión, ocultan una realidad más compleja y, a menudo, trágica.  El análisis de estas obras nos permite comprender la naturaleza del amor, sus múltiples facetas y la importancia de discernir entre la ilusión y la realidad, entre el velo del engaño y la verdad que se esconde tras él.  Estas historias nos recuerdan que el amor verdadero, si existe, requiere de autenticidad, compromiso y una profunda comprensión de la naturaleza humana, cualidades que no siempre se encuentran en las pasiones efímeras y los deseos superficiales.

Si me pregunta cuál es la pareja que más se ha amado y que representa un amor verdadero y puro, sin duda mi respuesta es María y José, de la Sagrada Familia. Independientemente de las creencias religiosas, es innegable que su amor sí ha trascendido y que su amor es único y verdadero. Algo así como el que no espera nada a cambio, y se fundamenta en la confianza y que no está condicionado por la atracción física.


 

viernes, 21 de marzo de 2025

Los Peldaños de la Creación Novelística

El arte de de escribir una novela, a menudo está envuelto en una especie de halo de misterio y dificultad, pues se revela como un proceso accesible, incluso sencillo, para aquellos que cultivan la disciplina y la organización.  No se trata de un don innato, sino de una destreza que puede ser perfeccionable mediante la práctica metódica y, sobre todo, el fervor inquebrantable por la investigación y la escritura misma. Para el escritor apasionado, la tarea no es un yugo, sino un deleite, que funciona como un viaje de exploración creativa.
 

 
1. La Gestación de la Idea:  Antes de que una persona deseé embarcarse en la titánica tarea de escribir una novela, es menester concebir una idea fértil, una semilla que contenga el potencial para germinar como una historia cautivadora.  No se trata de una idea plenamente desarrollada, sino de un germen, una chispa que encienda la imaginación.  La investigación preliminar, en esta fase, juega un papel crucial: la exploración de temas, personajes y escenarios.

En mi caso, hice cursos, indagaciones sobre temas diversos que he abordado en mis novelas. Intento no hablar sin saber.
 
2. El Armazón Narrativo:  Una vez gestada la idea, es preciso construir el armazón de la historia. Esto implica definir la trama, los personajes principales y secundarios, el escenario y el conflicto central.  Un esquema detallado, una suerte de mapa del territorio narrativo, guiará al escritor a través del proceso creativo.  La organización es fundamental aquí: un esquema bien estructurado evitará divagaciones innecesarias.

El esqueleto es lo que llamamos "escaleta". En ella se hace como un resumen de cada capítulo. De cada resumen, nos tenemos que basar en el desarrollo de la trama, pero es no quiere decir que nos apegaremos estrictamente, pues si eres buen escritor, tendrás que dejar que la historia fluya libremente. Tomando en cuanta también que los personajes suelen revelarse.

3. El Tejido de la Narración: Con el armazón establecido, el escritor puede dedicarse a la tarea de tejer la narración. Aquí la pluma se convierte en un instrumento mágico, capaz de dar vida a los personajes, de describir los escenarios con vívida precisión y de desarrollar la trama con ritmo y suspenso.  La investigación continua es esencial:  la búsqueda de información precisa para enriquecer la narrativa y dotarla de verosimilitud.
 
La personalidad de los personajes, la credibilidad de cada uno, se basa de la manera en que se redactan los diálogos y las palabrejas que les heredas a cada uno de ellos.

4. La Pulida Minuciosa: Una vez concluida la primera versión, el proceso de pulido es crucial. La revisión exhaustiva, la corrección de errores gramaticales y estilísticos, y la depuración de la narrativa son pasos imprescindibles para lograr una obra pulida y elegante. La paciencia y la atención al detalle son virtudes indispensables en esta etapa.
 


Consejos extras para el aspiracionante novelista:
 

-La Disciplina Inquebrantable:  Dedica un tiempo específico a la escritura cada día, aunque sea breve.  La constancia es la clave del éxito.
 
-El Orden Metódico: Organiza tu tiempo y tu espacio de trabajo. Un entorno ordenado facilita la concentración y la productividad.
 
-La Investigación Implacable: Investiga a fondo los temas que aborde tu novela.  La precisión y la verosimilitud son fundamentales para una obra creíble.
 
-La Lectura Voraz: Lee ampliamente, tanto dentro como fuera de tu género. La lectura nutre la creatividad y amplía el horizonte estilístico.
 
-La Autocrítica Imparcial: Aprende a ser tu propio crítico. Lee tu obra con ojos frescos y detecta los puntos débiles.
 
-La Paciencia Inagotable: Escribir una novela requiere tiempo y paciencia.  No te desanimes ante las dificultades.

 



En conclusión, la escritura de una novela, lejos de ser una tarea intimidante, es un proceso creativo enriquecedor y accesible para todo aquel que combine la disciplina, la organización y, sobre todo, el amor incondicional por la investigación y la escritura.  


¡Anímate a emprender este fascinante viaje!

Poema "Cielo caído" Autora: MARÍA JANET AVILÉS LÓPEZ (MJ FÉNIX)

Poema "Cielo caído"

 Autora: María Janet Avilés López (M. J. Fénix) 
 

 

Tu ángel voló y no volví a verte.

Ese hombre que eres hoy, tampoco puedo quererle.

Sin embargo, yo sabré ignorarte desde lejos,

ya que no podré volver a tu lado.

Aunque mil veces digas un «te amo», y aseveres que no te he olvidado.

 

Tu cariño nunca fue de mi agrado.

No puedo creer que hoy me odies «cariño».

Todo por negarme a intentar algo que jamás existió.

Yo te dije adiós. ¡Sí, adiós para siempre!

 

Esta cruel despedida ha sido lo peor en mi vida.

Te entregué una pila de pruebas que te hicieron llorar

Tanto, que no pude creer que eras tú quien de mi lado se iba.

Pues me llené de gran dicha y de dicha llegué a gritar.


Ayer la desdicha llenaba la casa.

 Hoy el hastío invadió mi pobre alma.

¿¡Qué pasó!? Si yo estaba de acuerdo con cada una de tus palabras,

O por lo menos eso es lo que pensabas.

 

Lloro porque mis labios sentenciaron el día del desamor,

ese que pregonas que yo te provocaba.

 

Yo no puedo olvidar cada momento vivido.

¿Cómo sonreías y me amabas y a la vez me odiabas?

Cada noche mal soñaba contigo,

aunque tu ausencia derramaras.

 

No puedo mirar atrás, mi corazón está herido.

Ahora entiendo que tu desamor, dejó mi cielo caído.

No puedo pensar que no pasará, pues conozco el olvido,

a través de un canto y hasta de un baído.

 

Sé que gané al perder tu amor.

Quizá no he vivido lo debido.

Por eso me quejo en tu clamor,

porque para ti ya soy fruto prohibido.

 

 Odias tu amarga y eterna soledad,

rellenas sus huecos con cuerpos llenos de fealdad.

 

Me gritas amargada durante la mañana,

pero miro hacia tu almohada y tú ahí no estás.

Ya solo queda la maña 

de sufrir con tu ausente personalidad mordaz.

 

Saberte en los brazos de esa mujercilla

me hace sonreírle a la vida.

Es otra la que carga tus heridas.

Es otra la que llora y se mancilla.

 

Cree que robó un caramelo dulce,

pero descubrirá tus dotes avinagrados.

Que no le asuste de la maldad que te cubre,

ni se mofe de los que consideras desdichados.

 

Las caricias que aún me ofreces, sentado bebiendo whisky, 

te pido que esperes.

Pese a que no te gusta la cerveza ni los ingleses,

porque crees que eres más guapo.


Espera a que la ruleta gire como mereces,
 primitivo hasta en decir sandeces.
 
Cada caricia que me tocaba a mí,

fíngeselas a ella, que no le aturden.

Ya rectificará cuando tu oscuridad le susurre,
 Pero para mí, solo eres un pretérito baladí.

 

En el amor eres un novicio.

Falso Don Juan, fracasaste ante el Rey David.

Cada vez que cantes en los cumpleaños,

no solo te acordarás de su nombre, sino también de mí.

 

Te crees gran hechicero, y no eres ni cirquero.


Querías convertirme en la reina del yaraví,

pero si estás atento a lo que escribo,

sabrás que ya tiene nombre: le dicen Lenerí.

 

Les narras que me dabas besos de hielo.

¡Cuéntales cómo te hincaste por mi regreso!

Te abandoné y finges ser de nuevo tierno,

pues mis fogatas te aclimataban como dulce terciopelo.


Tú, a mi ímpetu lo matabas,

ya no finjas ofrecerme nada sempiterno.

Ni lo añoro ni lo espero.

 

No sabía si deseabas que enfermara,

 ¿O solo me odiabas?

Según tu mediocre juego, eran ambas.

 

La confusión la tenías tú,

vorágine de decisiones momentáneas.

Segundos que insistían en que me dejaras,

tontos minutos que proyectaban otros besos ajenos,

mientras me extrañabas.

 

Está tu cielo roto entre delirios.

Vi fragmentos de tu cielo caído.

Mis palabras de adiós te han herido,

volviéndote de ellas un cautivo.

 

Tu espíritu en otra pensaba,

justo en esa chica que de un tubo se colgaba,

como si fuese su cuna una rama.

Mientras que yo recogía elogios por ser toda una dama,

tus celos se deslumbran con mi serenidad y fineza,

más que con esa serpiente, con su típica gracia y destreza.

 

Carne de cañón he sido para cada uno de tus conocidos.

Les dices que no soy cielo, sino un ángel caído.

Si supieran los secretos que por tu boca he sabido.

De seguro tropezarían con tu lengua, es pos de cuchillo,

pues desconocen de dónde surje su vacío.

 

Les dices que pregono mentiras,

que te amo y te pido que conmigo sigas.

Pero antes de echarte de mi vida,

para mí ya no existías.

 

Diluido entre las sombras,

eres un solitario que se acongoja.

Por eso corres por una otoñal hoja,

para que no se den cuenta de que las conviertes en sobras.

 

Dios ha traído a mis brazos un nuevo amor.

Ese cielo caído se ha levantado.

Entre pilares de azúcar y guirnaldas ha ornamentado,

las entradas que brillan por sus bordes diamantados.

 

Tus rosas se destinan a ser pisadas,

por mis caricias que por ti son anheladas.

¡Que te vaya bonito! Espero que encuentres un campo florido,

como en el que encontré el olvido.

 

Me dejo abrazar por un verdadero rey,

que es un bufón que se cree monarca,

como en tu caso poderoso patriarca.

Pues finges ser un ejemplo familiar,

y no eres más que polvo entre el polvo,

¿O gusano amorfo de un caduco maguey?

 

Maleza venenífera me obsequiabas,

mientras alardeabas, que tú, por mí, veneno bebías.

¡Vamos, falso lirio blanco repleto de espinas!

Nunca me embaucaste con tus supercherías.

 

Me despido, notita perdida de una fracasada sinfonía,

que si no erra se vuelve silencio,

¡igual que ese que le tienes tanto aprecio!

¡Oh, inútil texto indentado, mal llamado sangría!

De alma con ausente aura cristalina,

mereces un cielo fragmentado como el que me ofrecías.

 

No puedes olvidar cada momento vivido,

les cuentas que te me amaba, y que soñaba contigo.

No obstante, ojalá ese guion, por ti mal escrito,

intento de literato, también lo compartas conmigo.

Pues nunca me entero de mis diálogos, perdedor amigo.

 

Abandono los trazos del cielo caído

que diseñaste para mí hace un siglo.

¡Gracias a Dios, hoy su definitivo fin se inaugura!

No es que sea absurda, es que nunca te mentí.

Eres un arlequín de un reino que soñabas,

al que, sin desearlo, yo pertenecí.

 

Pero mi nuevo amor con cada caricia me llenó de dicha.

Su veracidad te lleva gran ventaja.

¡Oh, inútil sombra de mortaja!

 

 Tu fisura del amor verdadero fue engañado,

por un par de piernas que solo buscaban dinero.

Como parásito, ella también te bautizó.

¡No fue tonta, ya se retiró!

 

Que te vaya bonito, eres lo mejor que viví,

según las crónicas que inventas sobre mí.

¡Lo siento, príncipe índigo!

¡Adiós para siempre, autoproclamado enemigo!

El cielo que me tiraste trajo un emperador,

que te dejó en el olvido, estulto mendigo.

 

¿Te dejo mi esperanza y cinco centavos,

como esos que si ganaba, sin piedad, me arrebatabas?

Espero que te alcance y compres tu calma,

y si no, por lo menos una nívea alma.

 

Deambulo en bellos campos elíseos.

Tú, errante quedarás entre tu mente y sus precipicios.

¡Adiós, hoja arrastrada, por aquellos que cariño te han fingido!

Arrivederci, «ex amor», aunque sabes que no has sido ni mi amigo.

 

 


martes, 4 de febrero de 2025

Descargo de responsabilidad

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domingo, 2 de febrero de 2025

Canción "golpecitos de amor"

 Esta canción, la compuse en 2013.  Me encanta tal y como está, por un momento quise cambiarla pero sería inconcebible; puesto que pese a ser musicalmente hablando... muy simple para algunos, por ejemplo, para mi arreglista de algunas canciones como "Rosas negras" que dijo que como David (arreglista de "Golpecitos de amor") es baterista y no se especializa en guitarra, era mala la canción (lo dijo en un "en vivo" también), me agradó más que lo que el propio René quiso hacer para mejorarla, pues la volvió sosa y sin chiste. Entonces, para mí es perfecta, además de que transmite un mensaje para las personas que han sufrido maltrato físico dentro en una relación amorosa.


Es irónico en cómo la vida te presenta a los protagonistas de tus obras literarias e incluso de tus canciones, puesto que años más tarde, conocí a un sujeto que me gritó que me odiaba solo porque me di cuenta de sus artimañas, de sus mentiras, manipulación, maltrato y sobre todo, de su doble vida. 

Fue cuando todo encajó con "Golpecitos de amor" y la historia del hombre que decía que hasta bebería veneno por mí, pasó de "bombardear con amor" en sus intentos de conquista a maltratar psicológicamente y forzar que yo lo golpeara, pero fui fuerte y lo dejé y nunca lo golpeé (tengo testigos y pruebas, pues él  no sabía que unos amigos nos grabaron, yo tampoco hasta un año después de haberlo alejado de mi vida me enteré).


sábado, 21 de diciembre de 2024

Más Allá del Villancico: Un Viaje Literario para Niños

Hoy quise escribirles sobre una obra literaria destinada a los más jóvenes, aunque su encanto trasciende las edades. "Un Mensaje al Polo Norte", un cuento para niños de fe católica, se erige como una herramienta invaluable para la formación del espíritu y el enriquecimiento cultural. Su narrativa cautivadora no solo deleita a los pequeños, sino que también instruye a quienes anhelan cultivar el amor por la verdad o simplemente buscan expandir sus horizontes intelectuales.
 
La historia gira en torno a Gadielito, un infante cuyo corazón se conmueve al escuchar un villancico —obra musical de mi propia creación— que lo impulsa a redactar una misiva al mismísimo Santa Claus, expresando sus más fervientes deseos. La trama, sencilla pero profunda, se enriquece con secciones interactivas que invitan a la reflexión y la exploración: "¿Sabías que...?" y "¡Ah, caray, ¿qué significa esta palabra?", entre otras, que añaden un valor pedagógico inestimable. A través de estas secciones, los jóvenes lectores se sumergirán en un viaje fascinante a través de diversas culturas, expandiendo su conocimiento y comprensión del mundo que les rodea.
 
Este relato no es el único que nutre mi catálogo literario infantil. "Muñequita Navideña", por ejemplo, aunque carente de connotaciones religiosas, inculca valores esenciales para la formación integral del niño, enseñanzas que deben ser cultivadas en el seno familiar. Ambas narraciones se encuentran ambientadas por mi villancico "Árbol Navideño", cuya pieza musical podrán disfrutar a través del video adjunto.
 
 
Les invito a deleitarse con su melodía y, si lo desean, a memorizarla.Link de la canción completa con letra: https://youtu.be/jOhmEVntp_k

También puedes escáner el código QR:

 
Para adquirir esta joya literaria, los lectores podrán optar por dos portadas alternativas a través de la plataforma Amazon: una con el diseño que se presenta en la imagen adjunta y otra con una variante cromática. 
 
Ejemplo de portada

 


 Sin embargo, quienes adquieran el libro mediante los códigos QR que compartiré en mis redes sociales o a través de Jair (vía WhatsApp Business), recibirán una grata sorpresa adicional para sus pequeños. ¡Una oportunidad que no pueden dejar pasar!

 
Espero que esta obra literaria contribuya a la formación integral de los niños, sembrando en sus corazones el amor por la verdad, la cultura y la belleza de la narrativa.

El velo invisible: una monja en el corazón

Desde mi aurora, la vida me ofreció un precario comienzo.  A punto estuve de sucumbir a la fragilidad de la existencia, pero mis padres deci...