lunes, 3 de enero de 2022

Algunas de las canciones que he escrito

 

Este villancico, lo escribí a los 15 años como poema; en 2021, decidí que sería una canción. Me encanta lo retro, así que, le solicité  a mi arreglista, René, que se hiciera con un estilo clásico.

Espero que les guste el short, en algunos días estaré subiendo el video lyrics.



Morenita del Tepeyac, la escribí en 2010 y no tenía una idea clara de si la letra me convencía, por eso la dejé empolvarse por 10 años. De igual manera, mi arreglista, René, hizo lo más próximo a lo que le solicité.





La escritura durante mi infancia

Cuarto grado lo comencé en mi pueblo de Buenavista de Cuéllar, Guerrero. Al  mes nos mudamos la Ciudad de México, ingresé a la escuela Julio Jiménez Rueda, mi profesora fue María Guadalupe (4°"D"). En quinto grado, me tocó estar en el aula del profesor Tomás, su enfoque a la literatura la amé, pero lastimosamente nos tuvimos que mudar a Lerma. En ese sitio estuve en la escuela Mario Colín Sánchez, con la profesora Cirenia. Ella no me tocó que fuera una gran profesora ni mucho menos simpática, pero bueno de ahí regresamos a Buenavista de Cuéllar, Guerrero. No recuerdo el grupo, pero fue con la profesora Judith, ella tampoco era simpática ni buena profesora, solo se limitó a dar las clases conforme estaban estipuladas y tampoco tan apegadas ni bien. Así que a partir de Lerma, mi educación fue bastante básica en la primaria, ya no  había profesores que amaran su profesión e impulsaran a los alumnos a crear literatura y arte en general.

En primer grado de primaria (que cursé en Cuernavaca, Morelos con la profesora Erika Maldonado), hice una cuadro muy básico con un lago, una casa, flores y un pato. Se debía acompañar con un pequeño cuento de no  más de una cuartilla. Con él gané el primer lugar y en el Casino de la Selva, fui a traer mi diploma un de obsequio un libro: "El principito".


👸 Anécdota sobre cuarto y grado y la tarea de descomponer un cuento clásico infantil:


Tuve que descomponer un cuento clásico infantil: elegí "La bella durmiente". En ese cuento, en lugar de que se pinchara el dedo, le brincaba el aceite al cocinar.

 Si gustan, haré una entrada con el cuento tal y como lo redacté para la escuela. Mi mamá fue la de la idea que usara uno me mis mayores miedos en ese tiempo.


🙌En el desarrollo de las artes y los temas que se dedicaron hacia el cubismo, dadaísmo, etcétera; debíamos hacer un poema. Yo hice uno muy básico sobre mi huida a Groenlandia, pues según yo, era el lugar ideal para que viviéramos aquellos no encajamos en la sociedad. Además de hacer un acróstico: yo elegí a la Virgen María.

👶En el mismo transcurso del año, la profesora nos solicitó que hiciéramos una obra de teatro y que descompusiéramos o musicalizáramos una canción. Yo hice una breve pastorela (si gustan anexo la pastorela en un video con voces y música, pero me avisan).

 🎶En cuanto a la canción, pues aún no me llegaba la idea de qué hacer, así que mientras hojeaba el libro de un amigo de quinto grado, vi un texto titulado "Canción" (anexo fotografía del texto y un video en donde muestro la tonada que di a la canción).


Lo de secundaria y preparatoria (que es donde hice mi primer novela llamada "Soledad angelical" y una colección de poemas), se los cuento en otra entrada.

¿Por qué elegí ser M. J. Fénix?


 
La efervescente crisis de la adolescencia, de  mis compañeros aunada a la disidencia que tenían para con las normas establecidas, aumentaban su animadversión hacia a mí (una chica que amaba ser tímida y bien portada), así como la envidia de otros, me generaron una gran capa de teflón, el cual repele la basura (críticas, burlas, etcétera; de otros). No obstante, mi verdadero resurgimiento, el más arduo y trascendental, aconteció hace más de tres años, tras un encuentro con la oscuridad encarnada en un narcisista. Este individuo, convencido de su derecho al estrellato, me imploró que lo rescatara de su propio lodo existencial/laboral. Con la ingenuidad de un alma caritativa, extendí mi mano para auxiliarlo, solo para ser arrastrada a su pantanoso abismo. 
 
Siempre he tenido los medios para llevar al éxito a los artistas, pero para ello, deben superar algunos obstáculos que le pongo, haciéndome pasar por alguien que no tiene esas posibilidades. Ya que me demuestran que están dispuestos a generar su éxito desde cero, respetando reglas estrictas, pero sobre todo siendo disciplinados, entonces sí obtienen lo que quieren: éxito y fama (al grado que ellos quieren y su talento se los permite). Como con este sujeto no cedí, porque noté que me mentía y que hacía las cosas a mis espaldas, entonces mi decisión fue no darle ese «empujón». Me retiré de su entorno y eso hizo que él generara historias que solo su loca cabecita puede creer (y los ilusos que le creen y no saben lo que ha contado de ellos, pero que quizás puedan identificar su anécdota en alguna de mis novelas… Uno nunca sabe).
 
Mi elección del símbolo del Fénix no se basa en la mitología pagana, sino en la resurrección de Jesucristo, el único que verdaderamente ha vencido a la muerte. Si para los escépticos la resurrección de Cristo es un mito, entonces el Fénix también lo sería, solo que cada quien decide en qué creer y es mi libertad de credo la que respalda lo que digo. Máxime, porque para mí, la realidad de la fe cristiana trasciende cualquier alegoría. Algunos eligieron de mote "Fénix" porque siempre notaron mi forma de resurgir de todos esos acontecimientos difíciles. Otros más osados me decían "María Fénix", pero yo hice que se entreverara el more con mis iniciales, porque por años no me gustó el nombre "María", ahora lo amo. De las llamas de esa experiencia, he renacido por cuarta vez. Las anteriores pruebas fueron dolorosas, pero la última, la del narcisista, ha sido la más lacerante y educativa. Tuve que disimular mi repulsión, soportar insultos, golpes "accidentales" y humillaciones, hasta que, en el momento oportuno, me liberé de sus garras, dejándolo sumido en la ciénaga de su propia creación.
 
M. J., es evidente que lo elegí por las iniciales de mi nombre de pila; Fénix, como ya lo dije antes, por mi "resurrección". Una simpleza que, para muchos, podría parecer una hazaña extraordinaria por pensar que, al decir que es por Jesucristo, me estoy poniendo a su nivel, pero para nada, más bien es por la fuerza que él le da a quien lo sigue.
 En cuanto a mis experiencias vividas, por crueles que hayan sido, palidecen ante la magnitud de mi último resurgimiento. Quizás no sea inmortal, ni pueda experimentar una resurrección física, pero sí he renacido con renovada fuerza y convicción de manera mental y laboral.
 
A todos aquellos que alguna vez intentaron borrarme del mapa, contribuyeron a mi transformación, por eso les dejo mi más sincera gratitud. Gracias a ellos, aprendí a resurgir de mis cenizas, a volar con ímpetu y serenidad, hasta alcanzar el éxito que me estaba reservado. Ídem, a convertir la adversidad en impulso, la amargura en fortaleza, la soledad en una gran amiga, y la oscuridad en luz. 
Mi viaje continúa, gracias a Dios, con la certeza de que, como el Fénix, siempre podré renacer de mis propias cenizas, mientras vaya escoltada por Yavé.

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Desde mi aurora, la vida me ofreció un precario comienzo.  A punto estuve de sucumbir a la fragilidad de la existencia, pero mis padres deci...