Quizás pocos lectores aman una antología de poemas, porque consideran que la poesía actualmente ya cualquiera la puede hacer, pero se equivocan... no es lo mismo aquellos que crean versos a lo adolescente que alguien que le pone alma y coherencia a cada verso y estrofa.
En "De amores perdidos", en el libro de mi adorable amigo Daniel, además de que hay poesía que traslada la tragedia al arte escrito, tenemos unas frases que el autor comparte con una flamante técnica: la permeabilidad de los deseos de un amartelado mediante el hilo conductor de la escritura que es más característica de las partes sensoriales que del arte mismo que se plasma en papel. Es como tener un cóctel de letras que son letales al corazón si es que el amor trágico más que Shakespireano es palpable.
Como muchos saben, en mis obras y canciones suelo escribir sobre la tragedia que es el amor, siempre fui amante de las obras de William Shakespeare y , pese a ello, nada de lo que he escrito está impregnado de lo que él hizo, porque la esencia de cada sentimiento la posee el autor que genera la obra, no el género literario ni mucho el segemento de "amor trágico", porque seríamos un tremendo cliché o una copia de la copia en cadena infinita; es decir, sabiduría barata con rimas de primaria. Por eso hoy, no he dudado en hacer esta reseña sobre el libro de mi mejor amigo Daniel Salinas Mata que, pese a tener una amistad de más de dos décadas, no recomendaría algo que no me guste, así que no le mentiré respecto a lo que he encontrado en el libro que fue editado por Óscar Álvarez Freeman, quien representa a la Editorial Alebrijez.
Sé que las personas eligen un libro por su portada, y ésta que diseñó Ángel Quetzal, fue sin duda una perfecta elección, puesto que para el arquetipo de marketing ya sea mediante multimedia o medis impresos, los colores que se emplearon aunado a las sombras e iluminaciones pueden transmitir desde mi punto de vista, mil maneras de percibir lo que ese corazón retiene en su interior. Por ejemplo, empleé una luz verde la cual si le ponen atención a la imagen que adjuntaré puede dar una sensación neón que genera nostalgia y se mueve un poco la perspectiva de la toma fotográfica puede asemejarse a un corazón visto con rayos x. Mientras que, con luz roja, se ve igualmente un corazón que ha guardado amor en su interior y los transmite mediante tonos neón. En cambio, al mover un poco la cámara, puede percbirse como si ese corazón ardiera de desamor, sí, así es, el corazón pareciera estar incendiado.
Incluso desde una perspectiva técnica de producción de televisión y fotografía, la magia ocurriría gracias a la interacción de la luz cromática con los pigmentos de la portada, combinada con el balance de blancos de mi cámara que, pese a ser de un móvil, capturó con descencia la imagen.
Si notan, al usar luz roja, bañé la escena en una longitud de onda que satura el fondo oscuro y exalta en su totalidad y muy dramáticamente los tonos rosados/magenta del corazón y las letras que conforman el título. Esto crea, ya expliqué más arriba, un "corazón de fuego" o un efecto neón ardiente que evoca una pasión intensa, urgencia y peligro. Algo que resulta perfecto para un marketing literario visceral.
Por otro lado, la luz verde, al ser un color complementario al rosa del diseño original logré neutralizar esos tonos cálidos e iluminar el resto de la composición con un tono frío y casi monocromático, logrando ese efecto de "rayos X" o visión nocturna. Esto transforma la portada por completo, dándole un aire de misterio médico, análisis forense de los sentimientos y hasta una tipo de suspenso tecnológico. Me encantó el resultado y si se usara para promocionar el libro, es probable que ía una forma brillante de generar material promocional dinámico y versátil a partir de un mismo elemento estático físico.
El diseño e esta portada es el ejemplo perfecto de por qué la "sencillez" es el resultado final de un proceso más complejo en cuanto a la síntesis visual. A primera vista, puede parecer muy simple —texto centrado y una ilustración— pero no lo es. La verdadera genialidad radica en la elección del isotipo qu eno es mas que el corazón anatómico y su tratamiento visual. En lugar de un corazón icónico plano o una foto médica bastante cruda, se optó por una representación estilizada con un resplandor rosa intenso, estilo glow, sobre un fondo texturizado oscuro que simula cemento o piedra. Este contraste logra un impacto inmediato y universal: el lector entiende instantáneamente que no es un libro de amor "rosa" mega clásico o cliché, sino uno que explora la anatomía cruda y profunda de los sentimientos que se fueron con esos amorres perdidos. La composición limpia no "sobra" elementos, permitiendo que cada palabra del título y la imagen respiren y resuenen con fuerza. Es un diseño muy directo, maduro y visualmente poderoso que atrapa la mirada al instante, si es que sabes apreciar el arte.
En fin, volviendo a lo más importante del libro: los poemas y frases, pienso que muchos podrían clasificar al desamor como una especie de caja de Pandora, pero Daniel no, él los da a conocer como un conjunto de memorias que guardó en el baúl de sus reminicencias, o por lo menos algo así profiere en la sinopsis de su poemario. Contiene más de treinte poemas que logran diseccionar el sentir del autor respecto a lo que es un amor no correspondido, perdido o simplemente platónico. A continuación les desmenuzo uno de los poemas que contiene el libro.
Como pueden ver en la imagen podemos encontrar lo siguiente en el poema:
La métrica (Versilibrismo): El poema está escrito en verso libre. Es decir, no sigue una medida ni un conteo silábico estricto y logra hacer una combinación de versos heptasílabos (de 7 sílabas), decasílabos (de 10), alejandrinos (de 14) y versos de más de 16 sílabas.
Rima: Predomina que se conoce como verso blanco o libre sin rima prefijada, aunque sí existen pequeñas rimas asonantes e imperfectas que las convierten en una joya en consonancia interna y de carácter espontáneo. Por ejemplo: corazón / amor / canción, ser / piel.
Ritmo: Se construye a través del ritmo sintáctico (la repetición de estructuras gramaticales) más que por la acentuación clásica.
Los recursos estilísticos y técnicas utilizadas:
Anáfora y Repetición (Recurso Principal): El motor principal del poema es el empleo constante de la anáfora (repetición al inicio de los versos) e iteración imperativa: «Dame...», «regálame...», «deja que...».
Esta figura crea un efecto de plegaria o lo que también ser puede interpretar como letanía amorosa. Funciona como un “crescendo” inesperado y sumamente emocional donde la voz poética pide gestos físicos y de afecto.
Paralelismo Sintáctico
Los versos siguen una estructura repetitiva muy clara: [Verbo de acción/petición] + [Objeto físico o gesto] + [Conjunción/Condicionante] + [Atributo abstracto/emocional]
Ejemplo: “dame un beso [gesto] pero con la ternura [atrib. abstracto] de tu corazón”.
Antítesis y gradación o también conocido como juego de Escalación
Daniel utiliza la antítesis escalar para contrastar lo efímero con lo se considera perenne, o lo pequeño con lo que es inmenso: «dame un tiempo tuyo / pero con la eternidad del verdadero amor» (Contraste entre tiempo finito y eternidad). «dame un abrazo / pero con la fuerza de tu amor» (Pasa de lo puramente corporal a lo trascendental).
Imágenes Sensoriales y Metáforas
Imagen Táctil y Olfativa: «percibir la fragancia de tu piel», «roce», «brisa».
Imagen Cósmica / Hipérbole: «el sol y la luna eclipsen de amor» (Uso de la escala astronómica para dimensionar el sentimiento).
Simil / Comparación: «cual mariposa se posa en las flores de tu corazón».
Quiasmo / Correspondencia Directa (Retruécano suave)
Hacia la última parte del poema, la voz poética cambia la dinámica de “solo pedir” a una relación de intercambio que recae en lo recíproco:
«Dame un te quiero y te daré todo mi ser»
«Dame tu mano y te haré una canción»
Se divide en 4 estrofas de longitud variable que van desde el contacto inicial (gestos sencillos como abrazos y sonrisas) hasta la entrega total (creación artística y fusión de las almas que logran su obejtivo). Todo es un tono bastante lírico, que el lector percibe como íntimo y romántico tradicional de esos que la literatura clásica sostiene en una paradoja emocional y casi perfecta. La voz poética habla desde la vulnerabilidad y la devoción, buscando una conexión afectiva profunda más allá del contacto físico inmediato.
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